Las corrientes marinas con voz armoniosa
se estremecen a impulso de la brisa fugaz;
la luminosa luna tranquila y hermosa
con hoguera dudosa
refleja en las ondas su descolorida faz…
La amante olvidada,
a la playa llegó desolada,
buscando a su amor:
¡Ayer, la brisa que disfrutaba,
ahora a su cuerpo sopla el dolor!
Ayer alegre, brillante veía
dorado horizonte y dicha sin fin...
ahora melancolía;
¡En noche de tormentas y cruel agonía
en noche de neblinas, habrá de morir!
Sutil, sublime, tras nítido velo,
figura de duelo,
la morena mujer su pié deslizó:
con voz de mensajera del cielo
en sueño inspirado de amor susurró:
“¡No tardes! La noche está hermosa,
la luna te ofrece su tierno resplandor,
y tienen los mares su voz melodiosa
y tiene mi corazón tesoros de amor…”
“Te espera la noche estrellada,
te esperan las ondas llenas de gratitud;
Ven que te llama suplicante tu amada,
a mi alma regrésale la anhelada salud…”
“¡Pregunto a la brisa, pregunto a las estrellas,
mientras busco en las sombras tu imagen fugaz;
pregunto a las olas.... pero ninguna de ellas
me responden… jamás encontraré la paz!”
Si el viento piadoso llevarte pudiera
la queja final del alma que vive en tu amor;
si en esas suplicas de amor recibieras,
mis tristes suspiros y mi último adiós…
Rodeada de flores se mira una losa,
las ondas marinas la cobijan en paz:
Bajo ella la doliente mujer reposa,
con ella la muerte cubrió su faz…
Su nombre repite la voz del poeta;
cantares le entona de cariñoso dolor,
y en torno a su tumba atravesándola inquieta
la corriente susurra: “Aquí yace el amor…”
se estremecen a impulso de la brisa fugaz;
la luminosa luna tranquila y hermosa
con hoguera dudosa
refleja en las ondas su descolorida faz…
La amante olvidada,
a la playa llegó desolada,
buscando a su amor:
¡Ayer, la brisa que disfrutaba,
ahora a su cuerpo sopla el dolor!
Ayer alegre, brillante veía
dorado horizonte y dicha sin fin...
ahora melancolía;
¡En noche de tormentas y cruel agonía
en noche de neblinas, habrá de morir!
Sutil, sublime, tras nítido velo,
figura de duelo,
la morena mujer su pié deslizó:
con voz de mensajera del cielo
en sueño inspirado de amor susurró:
“¡No tardes! La noche está hermosa,
la luna te ofrece su tierno resplandor,
y tienen los mares su voz melodiosa
y tiene mi corazón tesoros de amor…”
“Te espera la noche estrellada,
te esperan las ondas llenas de gratitud;
Ven que te llama suplicante tu amada,
a mi alma regrésale la anhelada salud…”
“¡Pregunto a la brisa, pregunto a las estrellas,
mientras busco en las sombras tu imagen fugaz;
pregunto a las olas.... pero ninguna de ellas
me responden… jamás encontraré la paz!”
Si el viento piadoso llevarte pudiera
la queja final del alma que vive en tu amor;
si en esas suplicas de amor recibieras,
mis tristes suspiros y mi último adiós…
Rodeada de flores se mira una losa,
las ondas marinas la cobijan en paz:
Bajo ella la doliente mujer reposa,
con ella la muerte cubrió su faz…
Su nombre repite la voz del poeta;
cantares le entona de cariñoso dolor,
y en torno a su tumba atravesándola inquieta
la corriente susurra: “Aquí yace el amor…”
(Santa Ana, CA – Marzo de 2009)


2 Comentarios:
Muy romantico, me encantó, es dulce en toda su creación
¡Hola!
Sí, trabajo en El Universal, de hecho entraste a mi portafolio de trabajo, así que puedes ver ahí lo que llevo de carrera.
Un abrazo
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