Perdidos al vernos

(A Rosella Lilibeth Carreón)


Vamos caminando, cansados y temerosos
a donde nos lleve los vientos del destino;
con cada paso, llenamos nuestros dolorosos
corazones con nostalgia del amor divino…

Tal como los cometas luminosos
que cruzan orgullosos
sin chispear por el cielo vespertino
para no poder confundir su camino…

A veces que se entrecruzan los destellos,
con gran tranquilidad serena,
los astros escondidos detrás de tus cabellos…

¡Nuestros ojos se cruzan con una mirada
y en nuestras pupilas se ve la desnuda pena
de tu alma nerviosa y de mi alma desolada!

(Santa Ana, CA - Septiembre 2009)

Amarga noche

Que preciosa es la tarde:
las nubes pasean en control,
mientras sobre las olas arde
el inmenso calor del inerte sol…

Cubierta en nítidos velos
de superficiales hules,
aunque siendo reina de los cielos,
se muestra llena de celos
entre sus pliegues azules…

Y en sus mejillas rosadas
que más hermosura le dan,
a la par que retratadas
sus ansias enamoradas,
se ven su tristeza y su afán...

¿Por qué, si llena de amor
ella pasó el día entero
esperando su fervor,
el Sol paga su amor sincero
con su abandono traidor?

¿Qué amor más rico y suave
puede en el universo encontrar?
Ella enamorarlo sabe
con la misteriosa llave
que tranquiliza las olas del mar…

Ella el perfume le ofrece
de las delicadas flores,
qué cuyo aroma parece,
la declaración de sus amores…

Ella le brinda ternura,
soledad, felicidad, y ruego;
mientras esa llama de ventura
que hace arder el virtuoso fuego
de una pasión dulce y pura...

¡Claro… pero el sol negativo
lento se aleja, se va muy lejos,
cargando orgulloso el atractivo
dorado de sus ardientes reflejos!

Al suspiro afectuoso y triste
de la Tarde no responde:
Ella el desprecio no resiste
y, al ver que el traidor se esconde,
de negra armadura se viste...

Borran en la playa armoniosa
de los recuerdos las huellas:
¡La luz se oculta temerosa
y la rechazada diosa,
llora lágrimas de estrellas!

¡Pero, por ver el encanto

del que amargó su fortuna,
abre, entre su negro manto,
su pupila, donde aparece la luna!

(Santa Ana, CA - Octobre de 2009)

Sueño tonto

(A Gabriela Bucio)

I
Creo estar enamorado de mi sueño:
No hay duda alguna en el anhelo flotante
de mi inocente amor. Mi sueño es tan tonto
que en su profundidad se imagina tu diseño
de perplejidad misteriosa y fascinante,
sin embargo el caluroso viento de la realidad afronto
y me rompe el sueño, regresándome a esta realidad
[distante...

No soy aquel hombre que se enamora
de la figura perfecta: Sólo soy un fantasma
que tras otro fantasma va, como la aurora
tras la noche pasajera, que huye al beso
deseoso del sol. Este sueño me entusiasma,
con tal de verte un instante, a dormir en exceso...

II
Ya que es tonto mi sueño, en el entrego
todo mi cariño, porque lentamente destila
de un corazón que quedo ciego,
la contaminación de su pupila…

Despierto, sufro y gozo: mi padecimiento
es como el de la flor que, al fin cortada,
expulsa sus aromas al voluble viento
y se muere en las caricias de la nada...

No adoro de la mujer sólo su anatomía,
porque la apariencia a la mente descontrola:
La materia sin alma está vacía;
y el alma sin materia sobrevive sola...

En mi sueño viajo por el mundo como loco,
buscando a una mujer que nunca encuentro;
Siento que el mundo real es poco,
ya que busco lo que añoro aquí adentro...

III
Ya sin odio ni amor, me siento perdido,
la sonrisa borrada, y seco el llanto,
una rosa en su recuerdo planto
y prosigo mi sueño ininterrumpido...

¿Para qué despertar? Ya el sueño
se olvidó de toda la realidad;
Quien mejor que yo para ser el dueño
de todo lo que te cause felicidad...

Pero cansado ya de este sueño tonto,
donde jamás te llego a ver;
ahora te quiero dejar saber
que espero que nos veamos muy pronto...

(Lisboa, Portugal – Noviembre de 2006)

En un bar árabe

(A Christián M. Beltrán; Carlos Corona; Jared David;
Steven Dodd; Philip Smith; Elías Villela y a todos
los amigos con los que combatí en el Medio Oriente
a bordo del porta aviones USS Enterprise...)


El mesero, me sirve un vaso con el mejor vino
de opacos tonos y transparente cristal,
el que reflejan los besos estampados
de los labios de mis antiguos amores…

Arrojo a la basura con el desprecio mío,
la botella del mejor vino...
¡Sólo quiero tequila! ¡Las piñas de agave
desde el tiempo de los aztecas saben mejor!

¡Sólo quiero tequila! Que a través del vaso
pequeño, grandezas los ensueños ven;
y como el tequila, claro son los ojos
de las tentadoras aguas del golfo de Adén...

Fumo. Los aromas del tabaco árabe
hacen en la hookah¹ lujo de vigor...
Fumo y sonrío; nostálgico y triste
contemplo la arena sin odio ni amor...

Hace mucho calor. Es verano. La estufa duerme
entre viejas cenizas, a un rincón está...
Bebamos: el shot² de tequila a las venas
y la nueva sangre nuevo ardor nos dará...

¡Maldición! Cuántas cabezas locas hay en este bar,
siempre brillando por falso esplendor,
¡Qué vacías se ven las estufas sin fuego,
el hookah sin tabaco y los vasos sin alcohol!

(Dubái, Emiratos Árabes Unidos – Octubre de 2006)

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¹ Hookah es una pipa de agua para fumar; es muy tradicional en el Medio Oriente.
² Shot – pequeño vaso para tomar o medir licor.

El nuevo ángel

(A David Paniagua, q.e.p.d.
Martin Zepeda Camacho, q.e.p.d.
y CPL Michael A. Tirado, USMC, q.e.p.d.)
I

En un segundo y en un instante la vida se pasa:
Ese día cuando iba con destino a casa,
perdí el rumbo, y luego me desvié,
con eso el camino al cielo encontré...

Los ángeles me recibieron y me dejaron entrar.
Ya no había frío ni mucho menos dolor;
se sintió como un nuevo despertar,
como el sueño de un hogar
que durará para siempre...

Me convertí en el nuevo ángel,
tal como lo será todo el mundo,
porque todo el mundo vivirá de nuevo.
Estoy en mi nueva piel, seguro en saber
que un día nos volveremos a ver...

II

Estoy protegido aquí en mis alas
y jamás me olvidaré que lo fuiste todo,
en tu corazón es donde yo siempre he vivido
y todo estará bien, ya que sigues viviendo...

Solo prométeme que estarás bien,
y que nunca perderás la fe:
Recuerda que desde aquí… ¡Siempre te cuidaré
y de ti jamás me olvidaré!

No me recuerdes llorando,
porque yo te esperaré sonriendo;
no llores porque me fui,
¡Sonríe porque un día nos volveremos a ver!

(MCAS Beaufort, SC – Mayo de 2007)

Cuenta conmigo...

(Para Christian M. Beltrán
a su amada Alexandra)

Te vi llorar, y tus cristalinas lagrimas
rodaron en mi mejilla, ángel mío,
como ruedan de la suave rosa
las gotas del rocío…

Te vi sonreír, y tu mirada hermosa
a la brillante luna provocó sonrojos,
ya que es tan pacífico, natural y bello
el brillo que desprenden tus ojos…

Como el otoño en el solitario jardín
seca a su paso todas las flores;
así cambia tu sonrisa en un instante
al compás de tus dolores…

Por eso sonrío cuando alegre sonríes
y por eso lloro cuando afligida lloras:
no te preocupes amada compañera mía,
que conmigo contarás a todas horas…
(Santa Ana, CA - Julio de 2009)

Buscando el amor

Las corrientes marinas con voz armoniosa
se estremecen a impulso de la brisa fugaz;
la luminosa luna tranquila y hermosa
con hoguera dudosa
refleja en las ondas su descolorida faz…

La amante olvidada,
a la playa llegó desolada,
buscando a su amor:
¡Ayer, la brisa que disfrutaba,
ahora a su cuerpo sopla el dolor!

Ayer alegre, brillante veía
dorado horizonte y dicha sin fin...
ahora melancolía;
¡En noche de tormentas y cruel agonía
en noche de neblinas, habrá de morir!

Sutil, sublime, tras nítido velo,
figura de duelo,
la morena mujer su pié deslizó:
con voz de mensajera del cielo
en sueño inspirado de amor susurró:

“¡No tardes! La noche está hermosa,
la luna te ofrece su tierno resplandor,
y tienen los mares su voz melodiosa
y tiene mi corazón tesoros de amor…”

“Te espera la noche estrellada,
te esperan las ondas llenas de gratitud;
Ven que te llama suplicante tu amada,
a mi alma regrésale la anhelada salud…”

“¡Pregunto a la brisa, pregunto a las estrellas,
mientras busco en las sombras tu imagen fugaz;
pregunto a las olas.... pero ninguna de ellas
me responden… jamás encontraré la paz!”

Si el viento piadoso llevarte pudiera
la queja final del alma que vive en tu amor;
si en esas suplicas de amor recibieras,
mis tristes suspiros y mi último adiós…

Rodeada de flores se mira una losa,
las ondas marinas la cobijan en paz:
Bajo ella la doliente mujer reposa,
con ella la muerte cubrió su faz…

Su nombre repite la voz del poeta;
cantares le entona de cariñoso dolor,
y en torno a su tumba atravesándola inquieta
la corriente susurra: “Aquí yace el amor…”
(Santa Ana, CA – Marzo de 2009)

Consuelo del ángel

A un dios, un ángel desgraciado
su deprimente historia contó,
y aquel dios a su lado,
que al tanto oírla lloró,
consolando al desdichado:

“No me cuentes mas”, le decía,
“de tu maldita suerte”,
y el ángel desventurado respondía:
“Es tan grande la pena mía
que siento que causará mi muerte...”


El dios se entristeció
y de tristeza sollozó tanto,
que cuando el ángel vio
tanto pesar, comprendió
que es gran consuelo el llanto...

Y el ángel infeliz se decía:
“Con pésima suerte nací;
mas hoy encontré alegría:
Ya no es tanta la amargura mía,
pues hay alguien que llore por mí...”


(Santa Ana, CA - Marzo de 2009)

Memorial Day

(A aquellos que han
muerto por la patria)

Era el último lunes de mayo. Al Cementerio
a mis amigos fui a buscar. Cuando deletreaba
algún nombre conocido… sintiendo su cautiverio,
en los momentos que juntos vivimos pensaba...

La noche estaba por caer... luctuoso y serio
de la campana el triste sonido vibraba;
La multitud salía del monasterio,
mientras las ultimas plegarias recitaba...

¡Con cada inscripción sentía más frío!
mis compañeros, mis amigos, ¡cuántos, cuántos
que defendieron la patria aquí se hospedan!

Reflexioné y dije:
“¿A quién, Dios mío,
voy a encontrar en el batallón, si tantos,
tantos compañeros aquí se quedan?”


(Santa Ana, CA - Febrero de 2009)

¿Qué es la vida?

Cuando en el oscuro firmamento
veo aparecer cientos de astros brilladores,
y otros mil ocho mil que en un momento
brillan con sus preciosos resplandores...

Y buscando la respuesta a la vida en mi pensamiento,
volteo a mirar al cielo y pregunto a los brillantes seres:
– ¿Qué es la vida, que es, brillantes luces bellas?
– ¡La paradoja! Me responden las estrellas...

Si al renacer la hermosa primavera
vuelve verde el mundo con alegría;
Entonces el rio, el bosque y la pradera
son los aromas, las luces y la harmonía...

Cuando en jardín se convierte la ribera
y el bosque en viviente poesía,
– ¿Qué es la vida? Pregunto a sus seres,
– ¡El cambio! Me responden las flores...

Pero, si al mirar tus ojos, vigila
el bosque al astro su luz preciosa;
Si viendo todo el cielo en tu pupila,
alucinante por ti, mi alma curiosa
– ¿Qué cosa es la vida? pregunta obsesionada,
– ¡El amor! Me responderá tu mirada...

(Santa Ana, CA - Enero de 2009)